Leer y morir: la literatura en tiempos de idiotización

Hace una semana me prestaron un libro, Maze Runner: Correr o Morir de James Dashner.

Mas allá del relato, sobre el que no pienso detenerme porque es más de lo mismo que vemos en las series y películas que se estrenan en estos tiempos, con mucho de apocalíptico, con mucho de pandemia viral, monstruos de laboratorio, humanos convertidos en zombies, llamaradas solares que cocinan el planeta, un elenco compuesto en su totalidad por niños y adolescentes, un experimento tipo Gran Hermano que obliga a sus protagonistas a convivir en un entorno desquiciante con el fin de estudiar sus reacciones y eliminar a los más débiles. No, definitivamente, no voy a detenerme en detalles del relato, ya que todos alguna vez lo vimos en otra parte.

libro Maze Runner: Correr o Morir de James Dashner
Maze Runner: Correr o Morir de James Dashner

Pero hubo algo que me perturbó la lectura durante todo el libro. Y es que los libros de hoy parecen estar escritos para que ser leídos por la mente de un niño no mayor de 10 años. Creo que es análogo a lo que Pilar Baselga nos explica que ocurre con la televisión.

Y los libros, al igual que la televisión, forman parte del conglomerado de medios que manipulan nuestros pensamientos, creencias, valores y sentimientos, para moldearlo a formas específicas que los grupos de poder necesitan para nosotros comportarnos como ellos quieren.

Todos las obras editadas hoy parecen ser así. No importa de qué temas traten, si es ficción o no, el tratamiento que se le da al tema que toquen en sus páginas, es de una simplicidad vergonzosa.

Y no es que, con sabiduría expliquen un tema o relaten una serie de hechos de una manera sencilla. No.

Sino que parecieran omitir toda profundidad de un tema o relato dado, dejándonos un texto con sabor a poco, con todos sus conceptos ya precocidos, que no invitan a pensar, ni nos permiten activar nuestra imaginación.

Los libros de ficción de hoy, son una mera secuencia de acciones sin freno, como en una película norteamericana, dejándonos poco y nada de tiempo para meditar sobre lo que estamos leyendo.

Y cuando en el relato existe algo que tenemos que recordar, lo repiten hasta el hartazgo, como si el lector fuese un idiota incapaz de retener nada, incapaz de armar un mapa mental, o siquiera de anotar detalles al margen o regresar sobre las páginas leídas.

“Lectura liviana” le dicen o, así nos lo venden. Porque es verdad, como está escrito para idiotas, es fácil de leer.

La excusa es siempre un dogma del marketing: “un libro fácil de leer de principio a fin, con mucha acción, que mantenga al lector atado a la silla” (o al inodoro). De esta forma el producto es un éxito en ventas y los grupos editoriales facturan millones.

Pero el problema es que, como sigan así las cosas, vamos a llegar al punto donde no se hagan ya libros populares para mentes adultas. Si no es que ya estamos ahí.

Peor aun, lo “adulto” hoy pareciera estar limitado a lo sexual: película para adultos, literatura para adultos, teatro para adultos, etc. Cincuenta sombras de Grey es hoy literatura para adultos, un texto que es cualquier cosa menos usar el bocho.

No digo que no sea un libro para recomendar a los jóvenes. A todos nos han programado el bocho para pensar que “podría generarles un hábito de lectura sano para encarar luego cualquier tipo de textos”. Pero será cierto?

Una mente acostumbrada a tener todo en bandeja y a pensar poco, va a querer meterse luego en textos más complejos y profundos?

Siento que es como para estar atentos a cómo evoluciona la capacidad de lectura y comprensión de nuestros niños.

2 Replies to “Leer y morir: la literatura en tiempos de idiotización”

  1. Para mí es elemental que los chicos puedan elegir y que puedan formarse el hábito, que en realidad debería estar fomentado desde chicos PERO (sí así con letras enormes) vengo viendo lo mismo que vos y ahora me replanteo mucho que en realidad también hay que fomentar la BUENA literatura.
    Por ejemplo, ayer me compré una novela de Coetzee, “Los días de Jesús en la escuela” donde se toca de soslayo el tema de la desescolarización. Bien, la compré no solo por el tema obviamente, sino porque el tipo gané el premio nobel de literatura.
    INFUMABLE cómo escribe. No es que lo haga mal pero realmente al lado de otros grandes autores todo es una sucesión de acciones sin ningún tipo de descripción ni profundización. ¿Cómo puede ser? Y vengo a sostener que es como decís, para alivianar todo, que tengamos todo deglutido y facilito para “entender” más fácil. Que no haya profundización de nada, ni siquiera hagamos el esfuerzo de agarrar un diccionario para incorporar un término nuevo.
    Es como que todo ahora escribieran para la gran factoría joligudence, escribo como un guión y vendo mi obra y todo redondo.

    1. Creo que no pude haberlo dicho mejor. Es tal cual como vos decís! Ahora me re dio curiosidad ese libro de Los días de Jesus en la escuela. Ya el título es super atrayente! Lástima que se no haya aprovechado mas para tocar temas mas profundos, especialmente con todo el aire nuevo que necesita la educación hoy. Gracias Pau por tus comentarios. Un honor tenerte por acá.

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