¿Cómo empezó todo?

Regalando el televisor.

No es broma.

Y sin pensarlo mucho.

Tom tenía tres años y en un momento se acercó para pedirnos que le compremos algo que había visto en la televisión.

Tom habló bien desde sus primeras palabras. Casi no balbuceó, pero mezclaba las sílabas de las palabras que seguramente le resultaban complicadas. Pero las pocas palabras que decía, las pronunciaba muy bien: agua, leche, jugo, belílula –por libélula–, cucharacha –por cucaracha–, colibrito –por colibrí.  🙂

Así que su pedido había sido muy claro. Quería un juguete que había visto en Disney Channel.

Cita de Woody Allen

No recuerdo que le respondimos en ese momento.

Pero nos dejó a los dos hablando sobre cómo la tele ya había provocado que Tom venga a pedirnos un juguete con la poca tele que había visto en su –aún– breve vida.

Y decidimos regalar el televisor.

Aclaramos, no es que seamos unos ermitaños que no tengamos nada en casa. Papá trabaja como diseñador web en forma independiente, así que siempre tuvimos y seguiremos teniendo monitores, portátiles, tablets y celulares , etc. Pero de lo que nos deshicimos fue del aparato televisor y dimos de baja el servicio de DirecTV.

Jazmín trepándose a una antena parabólica de DirecTV
Nuestro jazmín también hace justicia por los contenidos de la televisión.

Nunca miramos mucha tele pero, aún así, cuando regalamos el televisor sentimos que habíamos recuperado algunas horas del día.

Horas que usamos para hacer otras cosas, entre ellas, leer. Leer sobre diversos temas, en particular, ciencia y medicina.

Así fue que conocimos a muchos referentes en temas de alimentación, salud y medio ambiente que nos abrieron los ojos y la mente para dar nuestros primeros pasos en nuestro camino hacia la utopía…


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