Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

¿Cómo sería un mar inquieto que prepare a nuestros hijos para la vida?

Seguramente todos los que me leen, supieron de la historia de vida de algunos que han llegado lejos en la vida. Y habrán visto que, en la mayoría de los casos, tuvieron infancias cuanto menos difíciles, han superado tremendos obstáculos y nunca nada les fue regalado.

Incluso, me ha pasado de conocer muchas personas que vivieron infancias cómodas pero que han sabido forjarse un camino en la vida, porque sus padres fueron tajantes al llegar ellos a la mayoría de edad. Básicamente, los empujaron del nido —con amor, claro— para que echen vuelo por sí mismos.

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

Volviendo a la cita, ¿cómo podríamos llevar esta sabiduría a nuestros hijos?

No digo que debamos complicarnos la vida deliberadamente, porque sería una fabricación, una simulación y nunca un obstáculo real, ya que le faltaría siempre el componente de lo inesperado, lo inoportuno y, a veces, lo trágico.

Tampoco creo que aplique para aquellos que viven haciéndose problema por todo, percibiendo como insalvable cada mínimo inconveniente que el azar coloca ante sus hijos.

Quizá lo que esta breve cita nos quiera dejar como sabiduría es comprender que no estamos acá para facilitarles todo a nuestros hijos. Nuestro rol no debería ser patearles la pelota y convertirles el gol. O, peor aún, dejarnos meter un gol. Sino más bien para acompañarlos y enseñarles que, en la vida, nada viene regalado.

Lo que la vida nos trae regalado, pareciera degenerarnos de manera inevitable. Seguramente por esto, los gobernantes y las empresas de consumo, apliquen en forma inversa este conocimiento sabiendo que, al regalarnos algunas cosas que nos hacen creer necesarias, nos degeneran, nos debilitan, nos hacen dependientes de la ayuda continua.

Me preocupa la tendencia actual —mas que tendencia yo diría que en estos días constituye ya el discurso hegemónico— que existe en educación y crianza que nos enseña a servirles todo en bandeja a nuestros hijos y cuidarlos de cuanta complicación, esfuerzo y/o desafío les surjan, almohadonándoles la vida para que nunca tengan que sufrir siquiera el dolor de un tropezón.

No estoy para nada de acuerdo con este discurso sobreprotector.

Y me animaré a escribir la palabra que, en estos tiempos locos donde todo está dado vuelta, varias gurus y sus seguidoras más acérrimas, se empecinan en defender como si fuese el fin último de la infancia: el consentimiento.

¿Cómo encajaría el consentimiento en la reflexión que hiciera previamente?

Facilitarles todo sería convertir todos los océanos en piscinas para que nuestros hermosos barquitos de papel puedan flotar tranquilamente. ¿Pero hasta cuándo podremos mantener la calma de los océanos?  La respuesta es evidente: hasta la llegada de nuestra muerte. Más allá de nuestra muerte, el océano de vida de nuestros hijos volverá a tener las tormentas típicas de cualquier vida. Y si hacemos de nuestros hijos, barquitos de papel, estos se irán inevitablemente al fondo del mar.

barquito de papel en una tormenta

Vuelvo a la pregunta inicial: ¿Cómo sería un mar inquieto que los prepare para la vida?

Para reflexionar en familia… y que cada núcleo familiar tome el camino que crea más fortalecedor para sus hijos, al tiempo que refleje sus valores y tradiciones.

Confío que yendo cada familia por caminos diferentes, nos cruzaremos en distintos puntos y estadios de la vida y celebraremos así la diversidad y sabiduría de nuestra Humanidad.

Espero sus reflexiones para crecer juntos.

2 Replies to “Ningún mar en calma hizo experto a un marinero”

  1. “Ningun mar de calma hace experto al navegante”
    Uff esa frase si que me mueve las tripas! Asi la lei un dia … estaba escrita en una plaza de mi barrio y lo senti un mensaje tan personal,
    en ese momento fue tan para mi, que rompi en llanto desconsolado como 10 minutos seguidos. Obvio estaba muy mal animicamente, y fue una respuesta a mi alma como de alguien que me consolaba dandole sentido a lo que vivia.

    Te comparto un video que vi en octubre del año pasado y que contesto muchas preguntas que tenia de ese estilo. Por esa semana es que comienzo a descubrir la opcion de desescolarizar. Un saludo!
    https://youtu.be/q3fKkPMIg2U

    1. Qué profundo lo que nos contás Vero! Gracias por abrirnos tu vida.

      Coincido con vos, hay frases que nos resuenan en un momento específico de la vida de una manera que nos hacen temblar todo el cuerpo. Y, lo importante… nos despiertan de nuestro letargo.

      Vamos a ver en familia el video que nos compartiste! Lo estoy escuchando mientras escribo esto y re-promete. Qué bueno que cada vez seamos más, y en todo el mundo!

      Sigamos creciendo juntos, aprendiendo unos de otros!

      Incluso aunque no coincidamos en todo, la heterogeneidad es lo que nos hará fuertes como comunidad. Pensemos que la escuela promueve la homogeneidad. Ergo, es lógico que siendo cada familia un mundo, nuestros caminos no sean idénticos.

      Como familia, siempre creímos que debemos celebrar esta IDENTIDAD que, paradójicamente, no es IDÉNTICA.

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