¡Seamos fuertes, instruídos y entusiastas!

Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia.
Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo.
Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

— Antonio Gramsci
Cerdeña, 1891-1937


Antonio GramsciMinibio: Antonio Gramsci fue un teórico revolucionario, promotor de los consejos de fábrica y diputado comunista sardo, quien, pese a las prácticas represivas de la justicia italiana, durante su encierro escribió sus Cuadernos de la Cárcel. En los ‘Quaderni’, Gramsci se ocupa, entre otras cuestiones, de desarrollar sus conceptos acerca de lo que entendía por hegemonía y bloque hegemónico. Así, en medio de sus reflexiones en torno del ejercicio del poder en el modo de producción capitalista, se ocupa de señalar que la supremacía de un grupo social no puede sustentarse sólo en el dominio de los aparatos represivos del Estado; sino que también es necesaria la dirección intelectual y moral de la sociedad, o sea: la hegemonía cultural que esa dirigencia logra ejercer sobre las clases subordinadas a través del control de los medios de comunicación, del sistema educativo y de la prédica de las organizaciones religiosas.

A estos efectos, el sector social dominante promueve la formación de intelectuales orgánicos¡hey! ¡está hablando de los falsos gurus de los que siempre hablamos en este blog!– y se sirve de los mismos para imponer su concepción del mundo e incidir sobre el modo de pensar de los dominados a los efectos de que estos vivan su sometimiento y la supremacía de aquéllos como algo natural. Todo ello, según el filósofo, conduce a conformar un bloque hegemónico que amalgama a todas las clases sociales en torno de un proyecto de la burguesía.

Las ideas de Gramsci son amplios caminos que nos sirven hoy para entender, entre otros aspectos; la incidencia del poder económico concentrado sobre los medios de prensa y la educación, a la vez que permitirnos confirmar, una vez más, el esfuerzo de los intelectuales orgánicos corporativos para brindar una visión sesgada del mundo en su empeño por construir subjetividades acríticas y dóciles.

Extraído de una reflexión que Carlos Cruz, Profesor del Departamento de Derecho Penal y Criminología, UBA; hiciera para El Mundo.

Dejá una respuesta