¿Qué se está defendiendo cuando justifican la escuela?

Todos los ‘especialistas’ que justifican la escuela dicen defender los derechos del niño. Pero que no nos confundan, lo que ellos defienden no son sus derechos sino sus obligaciones: jornadas obligatorias de no menos de 9 horas de lunes a viernes. Es una imposición por demás brutal que destruye la infancia con el fin de formar adultos desarraigados, individualistas, siempre insatisfechos, fáciles de manipular.

— Sqool.me Life.Schooling


Sqool.me Life.Schooling es la parte pública de un proyecto familiar de autoconsciencia y desescolarización (educación sin asistencia a una escuela). Todos los contenidos son de nuestra propia autoría (excepto donde se indique), escritos desde la Argentina para todo el mundo, en idioma español rioplatense.

Cambiar la mirada de los niños para cambiar al mundo

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En la desesperación de ver el mundo he querido detener el tiempo de la niñez. Sí, al verlos amontonados en alguna esquina, en esas conversaciones herméticas que para los grandes no tienen ninguna importancia, he sentido necesidad de paralizar el curso del tiempo. Dejar a esos niños para siempre ahí, en esa vereda, en ese universo hechizado. No permitir que las suciedades del mundo adulto los lastimen, los quiebren. La idea es terrible, sería como matar la vida, pero muchas veces me he preguntado en cuánto contribuye la educación a adulterar el alma de los niños. Es verdad que la naturaleza humana va transformando los rasgos, las emociones, la personalidad. Pero es la cultura la que le da forma a la mirada que ellos van teniendo del mundo.

Es urgente encarar una educación diferente, enseñar que vivimos en una tierra que debemos cuidar, que dependemos del agua, del aire, de los árboles, de los pájaros y de todos los seres vivientes, y que cualquier daño que hagamos a este universo grandioso perjudicará la vida futura y puede llegar a destruirla. ¡Lo que podría ser la enseñanza si en lugar de inyectar una cantidad de informaciones que nunca nadie ha retenido, se la vinculara con la lucha de las especies, con la urgente necesidad de cuidar los mares y los océanos!
Hay que advertirles a los chicos del peligro planetario y de las atrocidades que las guerras han provocado en los pueblos. Es importante que se sientan parte de una historia a través de la cual los seres humanos han hecho grandes esfuerzos y también han cometido tremendos errores. La búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación. Por eso es grave que los niños pasen horas atontados delante de la televisión, asimilando todo tipo de violencias; o dedicados a esos juegos que premian la destrucción. El niño puede aprender a valorar lo que es bueno y no caer en lo que le es inducido por el ambiente y los medios de comunicación. No podemos seguir leyéndole a los niños cuentos de gallinas y pollitos cuando tenemos a esas aves sometidas al peor suplicio. No podemos engañarlos en lo que refiere a la irracionalidad del consumo, a la injusticia social, a la miseria evitable, y a la violencia que existe en las ciudades y entre las diferentes culturas. Con poco que se les explique, los niños comprenderán que se vive un grave pecado de despilfarro en el mundo.†

— Ernesto Sábato
Rojas, 1911-2011


Ernesto-SabatoMinibio: Ernesto Sabato Ferrari fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Sólo tres novelas, espaciadas en el tiempo, componen su producción estrictamente literaria: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974); a pesar de ello, figura entre los más destacados autores del Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60. Con ellos compartió un afán renovador manifiesto en las técnicas narrativas (la superposición de tramas y la fusión de novela y ensayo fueron patentes desde su segunda novela), mientras que en lo temático se orientó hacia una indagación de signo existencialista sobre los abismos de la naturaleza humana y la pervivencia de la barbarie en la civilización moderna.

† Extraído de La Resistencia (3ra. Carta)

Los niños de arriba, de abajo y del medio

Día tras día, se niega a los niños el derecho de ser niños. Los hechos que se burlan de ese derecho, imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños.

— Eduardo Galeano
Montevideo, 1940-2015


Minibio: Eduardo Germán María Hughes Galeano fue un periodista y escritor uruguayo, ganador del premio Stig Dagerman, considerado como uno de los más destacados artistas de la literatura latinoamericana. Sus libros más conocidos, Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos y combinan documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.

¿Por qué nos prohiben pensar?

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El hombre más peligroso para cualquier gobierno es el hombre que es capaz de pensar ignorando las supersticiones y tabúes imperantes. Casi inevitablemente llegará a la conclusión de que el régimen de gobierno bajo el cual vive es deshonesto, insano e intolerable.

— Henry Louis Mencken
Baltimore, 1880-1956


Henry Louis MenckenMinibio: Henry Louis Mencken fue un periodista, editor y crítico social, conocido como el “Sabio de Baltimore”. Es considerado uno de los escritores más influyentes de los Estados Unidos de la primera mitad del siglo XX.

Mencken fue defensor de la libertad de conciencia y de los derechos civiles. Se opuso a la persecución, la injusticia y al puritanismo opresor. Fue autor de numerosos libros, y le movió la preocupación de acabar con el importante papel desempeñado por el fundamentalismo cristiano en los Estados Unidos. Puede ser considerado como uno de los principales escépticos americanos del siglo XX.

 

Una lógica inútil en educación, salud y seguridad

Albert Samuel Anker (1831-1910)-'The village school of 1848'-'die Dorfschule von 1848'-oil on canvas-1896 Basel-Kunstmuseum

Muchos estudiantes, en especial los que son pobres, saben intuitivamente qué hacen por ellos las escuelas. Los adiestran a confundir proceso y sustancia. Una vez que estos dos términos se hacen indistintos, se adopta una nueva lógica: cuando más tratamiento haya, tanto mejor serán los resultados. Al alumno se le ‘escolariza’ de ese modo para confundir enseñanza con saber, promoción al curso siguiente con educación, diploma con competencia, y fluidez con capacidad para decir algo nuevo. A su imaginación se la ‘escolariza’ para que acepte servicio en vez de valor. Se confunde el tratamiento médico tomándolo por cuidado de la salud, el trabajo social por mejoramiento de la vida comunitaria, la protección policial por tranquilidad, el equilibrio militar por seguridad nacional, la mezquina lucha cotidiana por trabajo productivo. La salud, el saber, la dignidad, la independencia y el quehacer creativo quedan definidos como poco más que el desempeño de las instituciones que afirman servir a estos fines, y su mejoramiento se hace dependiente de la asignación de mayores recursos a la administración de hospitales, escuelas y demás organismos correspondientes.†

—Iván Illich
Viena, 1926-2002


Minibio: Iván Illich fue un pensador austríaco polifacético y polémico, autor de una serie de críticas a las instituciones clave del progreso en la cultura moderna. Criticó la educación escolar, la medicina profesional y de patente, el trabajo ajeno y no creador, y el consumo voraz de energía necesaria para el desarrollo económico como una negación de la equidad y la justicia social, entre otros muchos temas.

† Extraído de La sociedad desescolarizada, 1972

¡Seamos fuertes, instruídos y entusiastas!

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Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia.
Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo.
Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.

— Antonio Gramsci
Cerdeña, 1891-1937


Antonio GramsciMinibio: Antonio Gramsci fue un teórico revolucionario, promotor de los consejos de fábrica y diputado comunista sardo, quien, pese a las prácticas represivas de la justicia italiana, durante su encierro escribió sus Cuadernos de la Cárcel. En los ‘Quaderni’, Gramsci se ocupa, entre otras cuestiones, de desarrollar sus conceptos acerca de lo que entendía por hegemonía y bloque hegemónico. Así, en medio de sus reflexiones en torno del ejercicio del poder en el modo de producción capitalista, se ocupa de señalar que la supremacía de un grupo social no puede sustentarse sólo en el dominio de los aparatos represivos del Estado; sino que también es necesaria la dirección intelectual y moral de la sociedad, o sea: la hegemonía cultural que esa dirigencia logra ejercer sobre las clases subordinadas a través del control de los medios de comunicación, del sistema educativo y de la prédica de las organizaciones religiosas.

A estos efectos, el sector social dominante promueve la formación de intelectuales orgánicos¡hey! ¡está hablando de los falsos gurus de los que siempre hablamos en este blog!– y se sirve de los mismos para imponer su concepción del mundo e incidir sobre el modo de pensar de los dominados a los efectos de que estos vivan su sometimiento y la supremacía de aquéllos como algo natural. Todo ello, según el filósofo, conduce a conformar un bloque hegemónico que amalgama a todas las clases sociales en torno de un proyecto de la burguesía.

Las ideas de Gramsci son amplios caminos que nos sirven hoy para entender, entre otros aspectos; la incidencia del poder económico concentrado sobre los medios de prensa y la educación, a la vez que permitirnos confirmar, una vez más, el esfuerzo de los intelectuales orgánicos corporativos para brindar una visión sesgada del mundo en su empeño por construir subjetividades acríticas y dóciles.

Extraído de una reflexión que Carlos Cruz, Profesor del Departamento de Derecho Penal y Criminología, UBA; hiciera para El Mundo.

El eterno camino a la utopía

Utopía

Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos más.
Camino diez pasos
y el horizonte se corre
diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine
nunca la voy a alcanzar.
¿Para qué sirve la utopía?
Sirve para eso:
para caminar.

— Eduardo Galeano
Montevideo, 1940-2015


Minibio: Eduardo Germán María Hughes Galeano fue un periodista y escritor uruguayo, ganador del premio Stig Dagerman, considerado como uno de los más destacados artistas de la literatura latinoamericana. Sus libros más conocidos, Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos y combinan documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.

Les recomendamos leer nuestro Manifiesto Homeschooler.

Cuando la norma es coincidir no queda nada que pensar

Cuando la norma es coincidir no queda nada que pensar

Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho.

—Walter Lippman


Minibio: Walter Lippmann (Nueva York, 23 de septiembre de 1889 – Nueva York, 14 de diciembre de 1974)1 fue un intelectual de la elite estadounidense, periodista, comentarista político, crítico de medios y filósofo. Obtuvo dos veces el Premio Pulitzer (1958 y 1962) por su columna Today and Tomorrow.

Lippmann veía el propósito del periodismo como “trabajo de inteligencia”. Dentro de este papel, los periodistas son el enlace entre los agentes políticos y el público. Un periodista busca hechos en los agentes políticos, los transmite a los ciudadanos y estos forman una opinión pública.

Veía al público como lo hizo Platón, como una gran bestia o rebaño desconcertado que se debatía en el caos de las opiniones locales. Comparó la habilidad política de un hombre promedio a la capacidad crítica de un espectador que entrara en el teatro a mitad del tercer acto y se va antes de caer el telón. Lippmann proponía que el rebaño de los ciudadanos debía ser gobernado por una clase especializada cuyos intereses fueran más allá de lo local. Esta clase estaría compuesta por expertos, especialistas y funcionarios.

En 2002, Stuart Ewen, historiador de las relaciones públicas, en una declaración en el documental The century of the self: Happiness Machines de Adam Curtis para la BBC dijo: “El concepto de Edward Bernays y Walter Lippmann de manejar a las masas contaminó la democracia y la convirtió en un paliativo: dar a la gente un medicamento para que se sientan bien y que pueda responder a un dolor inmediato, sin alterar las condiciones objetivas que lo crean.”

Nota al margen: recuerden y estén atentos a este otro señor mencionado aquí, Edward Bernays. Hay mucho para decir de él para comprender cómo funciona el mundo. Pilar Baselga hace mención a este en su conferencia La Agenda Oculta de la Educación Obligatoria como el padre de la propaganda.

Guerra a la salud de la gente

El éxito del discurso científico ha sido conseguir que las mayorías crédulas formadas en las instituciones educativas del sistema acepten como realidad objetiva exterior lo que no es más que una construcción subjetiva, cuando no un montaje motivado por intereses inconfesables.

Nos encontramos, pues, en manos de quienes tienen el poder suficiente para conseguir que sus teorías se acepten y para impedir que otros las refuten; o, en caso de que algún investigador honesto lo consiga, simplemente acallarlo, desprestigiarlo, encarcelarlo y lo que haga falta.

— Jesús García Blanca
autor de “La sanidad contra la salud”


Jesús García BlancaMinibio: Jesús García Blanca es educador, escritor e investigador independiente. Desde finales de los ochenta estudia en profundidad las relaciones entre salud y poder partiendo de una lectura crítica tanto de la ciencia, tal y como es entendida actualmente, como del sistema médico. Forma parte del equipo didáctico de la Escuela Española de Terapia Reichiana y desde 1995 colabora con diferentes colectivos impartiendo conferencias, cursos y talleres sobre salud, educación y ecología desde una aproximación crítica y holística. Entre sus libros más reconocidos y controvertidos podemos leer “La Sanidad contra la Salud. Una mirada global para la autogestión”. La tesis del autor es que el modelo médico occidental moderno dominante ha condicionado los sistemas sanitarios hasta el punto de convertirlos en enemigos de la salud. Y lo mismo ha sucedido con los sistemas educativos cuya función es fabricar ciudadanos obedientes. Urge promover cambios para una transformación radical de nuestro concepto de salud humana y del planeta desde una mirada global y recuperando la autogestión y el autogobierno.

 

El placer de la lectura

alberto manguel and his dog

El placer ha sido denigrado en nuestra época al entretenimiento superficial, a la distracción, a la facilidad, a la satisfacción egoísta. Confundimos información con conocimiento, terrorismo con política, juego con habilidad manual, valor con dinero, respeto mutuo con tolerancia altiva, equilibrio social con comodidad personal. Creemos que estar contentos (o creer que estamos contentos) es ser felices. Quienes están en el poder nos dicen que para sentir placer tenemos que olvidarnos del mundo, someternos a normas autoritarias, dejarnos subyugar por míseros paraísos, deshumanizarnos. Pero el auténtico placer, el que nos alimenta y nos anima, tiende a lo contrario: a tomar consciencia de que somos humanos, que existimos como pequeños signos de interrogación en el vasto texto del mundo. Quienes tenemos la fortuna de ser lectores sabemos que es así, puesto que la lectura es una de las formas más alegres, más generosas, más eficaces de ser conscientes.

—Alberto Manguel


Minibio: Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) es un antologista, escritor, traductor y editor argentino-canadiense que escribe generalmente en inglés, aunque a veces lo hace también en español. Entre sus obras más conocidas, se destaca The Dictionary of Imaginary Places, que Alianza lo editó en español como Guía de lugares imaginarios. Desde el 2016 es Director de la Biblioteca Nacional de la República Argentina.