Cambiar la mirada de los niños para cambiar al mundo

kids in war

En la desesperación de ver el mundo he querido detener el tiempo de la niñez. Sí, al verlos amontonados en alguna esquina, en esas conversaciones herméticas que para los grandes no tienen ninguna importancia, he sentido necesidad de paralizar el curso del tiempo. Dejar a esos niños para siempre ahí, en esa vereda, en ese universo hechizado. No permitir que las suciedades del mundo adulto los lastimen, los quiebren. La idea es terrible, sería como matar la vida, pero muchas veces me he preguntado en cuánto contribuye la educación a adulterar el alma de los niños. Es verdad que la naturaleza humana va transformando los rasgos, las emociones, la personalidad. Pero es la cultura la que le da forma a la mirada que ellos van teniendo del mundo.

Es urgente encarar una educación diferente, enseñar que vivimos en una tierra que debemos cuidar, que dependemos del agua, del aire, de los árboles, de los pájaros y de todos los seres vivientes, y que cualquier daño que hagamos a este universo grandioso perjudicará la vida futura y puede llegar a destruirla. ¡Lo que podría ser la enseñanza si en lugar de inyectar una cantidad de informaciones que nunca nadie ha retenido, se la vinculara con la lucha de las especies, con la urgente necesidad de cuidar los mares y los océanos!
Hay que advertirles a los chicos del peligro planetario y de las atrocidades que las guerras han provocado en los pueblos. Es importante que se sientan parte de una historia a través de la cual los seres humanos han hecho grandes esfuerzos y también han cometido tremendos errores. La búsqueda de una vida más humana debe comenzar por la educación. Por eso es grave que los niños pasen horas atontados delante de la televisión, asimilando todo tipo de violencias; o dedicados a esos juegos que premian la destrucción. El niño puede aprender a valorar lo que es bueno y no caer en lo que le es inducido por el ambiente y los medios de comunicación. No podemos seguir leyéndole a los niños cuentos de gallinas y pollitos cuando tenemos a esas aves sometidas al peor suplicio. No podemos engañarlos en lo que refiere a la irracionalidad del consumo, a la injusticia social, a la miseria evitable, y a la violencia que existe en las ciudades y entre las diferentes culturas. Con poco que se les explique, los niños comprenderán que se vive un grave pecado de despilfarro en el mundo.†

— Ernesto Sábato
Rojas, 1911-2011


Ernesto-SabatoMinibio: Ernesto Sabato Ferrari fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Sólo tres novelas, espaciadas en el tiempo, componen su producción estrictamente literaria: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974); a pesar de ello, figura entre los más destacados autores del Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60. Con ellos compartió un afán renovador manifiesto en las técnicas narrativas (la superposición de tramas y la fusión de novela y ensayo fueron patentes desde su segunda novela), mientras que en lo temático se orientó hacia una indagación de signo existencialista sobre los abismos de la naturaleza humana y la pervivencia de la barbarie en la civilización moderna.

† Extraído de La Resistencia (3ra. Carta)

¿Retiraron a los niños del colegio ni bien tomaron consciencia?

sacaron-a-los-ninos

No.

No lo creímos conveniente. Quizá por prolijidad, también para que nuestros peques tengan más tiempo de comunicarlo a sus compañeritos, decidimos que lo mejor era que terminen el ciclo escolar.

Nos parecía que levantarnos e irnos de repente no haría otra cosa que aumentar la desconfianza y susceptibilidad de las autoridades intervinientes que, si bien no tienen competencia alguna, pueden ponerse muy molestos y complicar la experiencia.

Además esto nos daría tiempo para estudiar el plan de acción. Porque una cosa es tomar la decisión. Otra muy distinta es la implementación de dicho cambio (cambio-objetivo).

Así fue que nos contactamos con Paula Lago y Silvana Gonella ya que ellas tienen redactado un documento sobre cuestiones legales para, a partir de este, armar nuestro caso ante el colegio y definir cómo nos íbamos a aproximar con este tema.

También nos pareció justo comunicarlo nosotros a los padres de los compañeritos a través de unos grupos de Facebook que existían en su tiempo. Así que escribimos una breve despedida en la que les contamos nuestras intenciones sin entrar mucho en las razones y agradecerles el tiempo compartido como parte de la comunidad escolar.

El feedback por parte de los padres fue, para el caso de los papás de los compañeritos de Tom, muy afectuoso y positivo. Nos sorprendieron gratamente. Para el caso de los papás de los compañeritos de Vale, excepto por el grupito más cercano, nos ignoraron desde aquel mismo día.

Gracias por los 300 Likes en Facebook !

300 likes ya era hora carajo

Llegamos a los 300 Likes en Facebook !!!

Ya era hora carajo !!!  🙂

Muchas gracias a quienes nos siguen desde hace poco y, especialmente, a quienes nos siguen desde hace mucho, a pesar de que cada posteo nuestro es un cimbronazo al sistema de creencias de la gente.

Les prometemos seguir fiel a nuestra línea editorial de ser el blog de una familia desescolarizada que menos habla y repite cuestiones del homeschooling y unschooling —¡porque nos parece super aburrido y adoctrinante!— y más habla sobre todos los otros temas que sabemos están vinculados a una visión desescolarizada del mundo y de la vida: alimentación, medicina, vacunas, medios de comunicación, cultura de entretenimiento y distracción masiva, manipulación e ingeniería social.

También seguiremos compartiendo capítulos de nuestra (sencilla) vida homeschooler, citas y poemas que nos inspiran en nuestro camino a la utopía y ejemplos de vidas de otros homeschoolers.

Pero el sello nuestro va a ser siempre, no seguir las recomendaciones de ningún guru homeschooler o unschooler. Una razón de esto, la publicamos hace poco cuando escribimos que  la mayoría de los gurus que no son más que otro ladrillo en la pared. Pero otra razón es la que teníamos publicada en nuestro anterior blog de Sqool.me:

Consideramos que un ecosistema de homeschoolers sano debe ser aquel en el que cada familia practica una variante propia de desescolarización, siguiendo fielmente sus costumbres y tradiciones familiares, sus convicciones, creencias y aspiraciones, en mutuo respeto con las prácticas de otras familias desescolarizadas, atentos siempre a evitar comportarse como hordas alienadas que siguen los dogmas de un pseudo-guru que parlotea conceptos difusos en altares de alta definición.

 

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

La Gran Ola de Kanagawa, de Katsushika Hokusai

¿Cómo sería un mar inquieto que prepare a nuestros hijos para la vida?

Seguramente todos los que me leen, supieron de la historia de vida de algunos que han llegado lejos en la vida. Y habrán visto que, en la mayoría de los casos, tuvieron infancias cuanto menos difíciles, han superado tremendos obstáculos y nunca nada les fue regalado.

Incluso, me ha pasado de conocer muchas personas que vivieron infancias cómodas pero que han sabido forjarse un camino en la vida, porque sus padres fueron tajantes al llegar ellos a la mayoría de edad. Básicamente, los empujaron del nido —con amor, claro— para que echen vuelo por sí mismos.

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

Volviendo a la cita, ¿cómo podríamos llevar esta sabiduría a nuestros hijos?

No digo que debamos complicarnos la vida deliberadamente, porque sería una fabricación, una simulación y nunca un obstáculo real, ya que le faltaría siempre el componente de lo inesperado, lo inoportuno y, a veces, lo trágico.

Tampoco creo que aplique para aquellos que viven haciéndose problema por todo, percibiendo como insalvable cada mínimo inconveniente que el azar coloca ante sus hijos.

Quizá lo que esta breve cita nos quiera dejar como sabiduría es comprender que no estamos acá para facilitarles todo a nuestros hijos. Nuestro rol no debería ser patearles la pelota y convertirles el gol. O, peor aún, dejarnos meter un gol. Sino más bien para acompañarlos y enseñarles que, en la vida, nada viene regalado.

Lo que la vida nos trae regalado, pareciera degenerarnos de manera inevitable. Seguramente por esto, los gobernantes y las empresas de consumo, apliquen en forma inversa este conocimiento sabiendo que, al regalarnos algunas cosas que nos hacen creer necesarias, nos degeneran, nos debilitan, nos hacen dependientes de la ayuda continua.

Me preocupa la tendencia actual —mas que tendencia yo diría que en estos días constituye ya el discurso hegemónico— que existe en educación y crianza que nos enseña a servirles todo en bandeja a nuestros hijos y cuidarlos de cuanta complicación, esfuerzo y/o desafío les surjan, almohadonándoles la vida para que nunca tengan que sufrir siquiera el dolor de un tropezón.

No estoy para nada de acuerdo con este discurso sobreprotector.

Y me animaré a escribir la palabra que, en estos tiempos locos donde todo está dado vuelta, varias gurus y sus seguidoras más acérrimas, se empecinan en defender como si fuese el fin último de la infancia: el consentimiento.

¿Cómo encajaría el consentimiento en la reflexión que hiciera previamente?

Facilitarles todo sería convertir todos los océanos en piscinas para que nuestros hermosos barquitos de papel puedan flotar tranquilamente. ¿Pero hasta cuándo podremos mantener la calma de los océanos?  La respuesta es evidente: hasta la llegada de nuestra muerte. Más allá de nuestra muerte, el océano de vida de nuestros hijos volverá a tener las tormentas típicas de cualquier vida. Y si hacemos de nuestros hijos, barquitos de papel, estos se irán inevitablemente al fondo del mar.

barquito de papel en una tormenta

Vuelvo a la pregunta inicial: ¿Cómo sería un mar inquieto que los prepare para la vida?

Para reflexionar en familia… y que cada núcleo familiar tome el camino que crea más fortalecedor para sus hijos, al tiempo que refleje sus valores y tradiciones.

Confío que yendo cada familia por caminos diferentes, nos cruzaremos en distintos puntos y estadios de la vida y celebraremos así la diversidad y sabiduría de nuestra Humanidad.

Espero sus reflexiones para crecer juntos.