El placer de la lectura

alberto manguel and his dog

El placer ha sido denigrado en nuestra época al entretenimiento superficial, a la distracción, a la facilidad, a la satisfacción egoísta. Confundimos información con conocimiento, terrorismo con política, juego con habilidad manual, valor con dinero, respeto mutuo con tolerancia altiva, equilibrio social con comodidad personal. Creemos que estar contentos (o creer que estamos contentos) es ser felices. Quienes están en el poder nos dicen que para sentir placer tenemos que olvidarnos del mundo, someternos a normas autoritarias, dejarnos subyugar por míseros paraísos, deshumanizarnos. Pero el auténtico placer, el que nos alimenta y nos anima, tiende a lo contrario: a tomar consciencia de que somos humanos, que existimos como pequeños signos de interrogación en el vasto texto del mundo. Quienes tenemos la fortuna de ser lectores sabemos que es así, puesto que la lectura es una de las formas más alegres, más generosas, más eficaces de ser conscientes.

—Alberto Manguel


Minibio: Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) es un antologista, escritor, traductor y editor argentino-canadiense que escribe generalmente en inglés, aunque a veces lo hace también en español. Entre sus obras más conocidas, se destaca The Dictionary of Imaginary Places, que Alianza lo editó en español como Guía de lugares imaginarios. Desde el 2016 es Director de la Biblioteca Nacional de la República Argentina.

Leer y morir: la literatura en tiempos de idiotización

Hace una semana me prestaron un libro, Maze Runner: Correr o Morir de James Dashner.

Mas allá del relato, sobre el que no pienso detenerme porque es más de lo mismo que vemos en las series y películas que se estrenan en estos tiempos, con mucho de apocalíptico, con mucho de pandemia viral, monstruos de laboratorio, humanos convertidos en zombies, llamaradas solares que cocinan el planeta, un elenco compuesto en su totalidad por niños y adolescentes, un experimento tipo Gran Hermano que obliga a sus protagonistas a convivir en un entorno desquiciante con el fin de estudiar sus reacciones y eliminar a los más débiles. No, definitivamente, no voy a detenerme en detalles del relato, ya que todos alguna vez lo vimos en otra parte.

libro Maze Runner: Correr o Morir de James Dashner
Maze Runner: Correr o Morir de James Dashner

Pero hubo algo que me perturbó la lectura durante todo el libro. Y es que los libros de hoy parecen estar escritos para que ser leídos por la mente de un niño no mayor de 10 años. Creo que es análogo a lo que Pilar Baselga nos explica que ocurre con la televisión.

Y los libros, al igual que la televisión, forman parte del conglomerado de medios que manipulan nuestros pensamientos, creencias, valores y sentimientos, para moldearlo a formas específicas que los grupos de poder necesitan para nosotros comportarnos como ellos quieren.

Todos las obras editadas hoy parecen ser así. No importa de qué temas traten, si es ficción o no, el tratamiento que se le da al tema que toquen en sus páginas, es de una simplicidad vergonzosa.

Y no es que, con sabiduría expliquen un tema o relaten una serie de hechos de una manera sencilla. No.

Sino que parecieran omitir toda profundidad de un tema o relato dado, dejándonos un texto con sabor a poco, con todos sus conceptos ya precocidos, que no invitan a pensar, ni nos permiten activar nuestra imaginación.

Los libros de ficción de hoy, son una mera secuencia de acciones sin freno, como en una película norteamericana, dejándonos poco y nada de tiempo para meditar sobre lo que estamos leyendo.

Y cuando en el relato existe algo que tenemos que recordar, lo repiten hasta el hartazgo, como si el lector fuese un idiota incapaz de retener nada, incapaz de armar un mapa mental, o siquiera de anotar detalles al margen o regresar sobre las páginas leídas.

“Lectura liviana” le dicen o, así nos lo venden. Porque es verdad, como está escrito para idiotas, es fácil de leer.

La excusa es siempre un dogma del marketing: “un libro fácil de leer de principio a fin, con mucha acción, que mantenga al lector atado a la silla” (o al inodoro). De esta forma el producto es un éxito en ventas y los grupos editoriales facturan millones.

Pero el problema es que, como sigan así las cosas, vamos a llegar al punto donde no se hagan ya libros populares para mentes adultas. Si no es que ya estamos ahí.

Peor aun, lo “adulto” hoy pareciera estar limitado a lo sexual: película para adultos, literatura para adultos, teatro para adultos, etc. Cincuenta sombras de Grey es hoy literatura para adultos, un texto que es cualquier cosa menos usar el bocho.

No digo que no sea un libro para recomendar a los jóvenes. A todos nos han programado el bocho para pensar que “podría generarles un hábito de lectura sano para encarar luego cualquier tipo de textos”. Pero será cierto?

Una mente acostumbrada a tener todo en bandeja y a pensar poco, va a querer meterse luego en textos más complejos y profundos?

Siento que es como para estar atentos a cómo evoluciona la capacidad de lectura y comprensión de nuestros niños.