Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

La Gran Ola de Kanagawa, de Katsushika Hokusai

¿Cómo sería un mar inquieto que prepare a nuestros hijos para la vida?

Seguramente todos los que me leen, supieron de la historia de vida de algunos que han llegado lejos en la vida. Y habrán visto que, en la mayoría de los casos, tuvieron infancias cuanto menos difíciles, han superado tremendos obstáculos y nunca nada les fue regalado.

Incluso, me ha pasado de conocer muchas personas que vivieron infancias cómodas pero que han sabido forjarse un camino en la vida, porque sus padres fueron tajantes al llegar ellos a la mayoría de edad. Básicamente, los empujaron del nido —con amor, claro— para que echen vuelo por sí mismos.

Ningún mar en calma hizo experto a un marinero

Volviendo a la cita, ¿cómo podríamos llevar esta sabiduría a nuestros hijos?

No digo que debamos complicarnos la vida deliberadamente, porque sería una fabricación, una simulación y nunca un obstáculo real, ya que le faltaría siempre el componente de lo inesperado, lo inoportuno y, a veces, lo trágico.

Tampoco creo que aplique para aquellos que viven haciéndose problema por todo, percibiendo como insalvable cada mínimo inconveniente que el azar coloca ante sus hijos.

Quizá lo que esta breve cita nos quiera dejar como sabiduría es comprender que no estamos acá para facilitarles todo a nuestros hijos. Nuestro rol no debería ser patearles la pelota y convertirles el gol. O, peor aún, dejarnos meter un gol. Sino más bien para acompañarlos y enseñarles que, en la vida, nada viene regalado.

Lo que la vida nos trae regalado, pareciera degenerarnos de manera inevitable. Seguramente por esto, los gobernantes y las empresas de consumo, apliquen en forma inversa este conocimiento sabiendo que, al regalarnos algunas cosas que nos hacen creer necesarias, nos degeneran, nos debilitan, nos hacen dependientes de la ayuda continua.

Me preocupa la tendencia actual —mas que tendencia yo diría que en estos días constituye ya el discurso hegemónico— que existe en educación y crianza que nos enseña a servirles todo en bandeja a nuestros hijos y cuidarlos de cuanta complicación, esfuerzo y/o desafío les surjan, almohadonándoles la vida para que nunca tengan que sufrir siquiera el dolor de un tropezón.

No estoy para nada de acuerdo con este discurso sobreprotector.

Y me animaré a escribir la palabra que, en estos tiempos locos donde todo está dado vuelta, varias gurus y sus seguidoras más acérrimas, se empecinan en defender como si fuese el fin último de la infancia: el consentimiento.

¿Cómo encajaría el consentimiento en la reflexión que hiciera previamente?

Facilitarles todo sería convertir todos los océanos en piscinas para que nuestros hermosos barquitos de papel puedan flotar tranquilamente. ¿Pero hasta cuándo podremos mantener la calma de los océanos?  La respuesta es evidente: hasta la llegada de nuestra muerte. Más allá de nuestra muerte, el océano de vida de nuestros hijos volverá a tener las tormentas típicas de cualquier vida. Y si hacemos de nuestros hijos, barquitos de papel, estos se irán inevitablemente al fondo del mar.

barquito de papel en una tormenta

Vuelvo a la pregunta inicial: ¿Cómo sería un mar inquieto que los prepare para la vida?

Para reflexionar en familia… y que cada núcleo familiar tome el camino que crea más fortalecedor para sus hijos, al tiempo que refleje sus valores y tradiciones.

Confío que yendo cada familia por caminos diferentes, nos cruzaremos en distintos puntos y estadios de la vida y celebraremos así la diversidad y sabiduría de nuestra Humanidad.

Espero sus reflexiones para crecer juntos.

Luz y su microemprendimiento

emprendimiento-de-luz

Inauguramos hoy, la sección Amigos homeschoolers, que buscará retratar la vida de niños y jóvenes homeschoolers que, con sus logros, nos inspiran y nos estimulan a seguir en nuestro camino hacia la utopía.


Escribe la mamá en su blog:

Luz tiene 16 años, a los 12, estando aún escolarizada nos anunció su decisión de no continuar con la escuela secundaria porque quería estudiar cocina, cosa que a nosotros no nos sorprendió ya que ella cocinaba desde muy chiquita, se recibió de chef en diciembre de 2015 y a fines del 2016 decidió comenzar un microemprendimiento en el que prepara algunas delicias culinarias.

Este proyecto llevó un tiempo de elaboración no solo a nivel personal, ya que no es lo mismo recibir un pedido eventual a tener un proyecto que requiere disposición semanal permanente, recepción de pedidos, responsabilidad y cumplimiento; sino también a nivel social ya que su emprendimiento fue presentado y aceptado en la Oficina de empleo de la ciudad de Funes, aprobado por bromatología de la ciudad de Rosario y cumplimentó con todos los procesos que se exigen para esta actividad.

Para seguir leyendo… visiten el post original del blog “Qué hacemos con los chicos en casa”: Luz y su microemprendimiento

Espero que les guste.


Comenten, estudien y divulguen sobre la desescolarización, que hay vida –y mucha– más allá de la escuela.

¿Por qué pago tanto para que hagan deporte?

Tom en clases de tenis

Este breve texto lo tomé de una cadena de WhatsApp. Y lo compartimos porque creemos que es muy acertado en todos los puntos.

Para los padres, que dedican tantos recursos al deporte de sus hijos.

Un amigo me preguntó

-¿Por qué gastar tanto dinero y tiempo para que tu hijo entrene Karate, Handball, Voleibol, Fútbol, Básquet, Patín, etc.?

A lo que le respondí

Bueno, tengo una confesión que hacerte, yo no pago porque mi hijo entrene y juegue . ¿Sabés qué estoy pagando?

  • Pago para que mi hijo aprenda a ser disciplinado.
  • Pago para que mi hijo aprenda a cuidar su cuerpo y su mente.
  • Pago para que mi hijo aprenda a trabajar con los demás y sea buen compañero de equipo.
  • Pago para que mi hijo aprenda a lidiar con la decepción cuando no obtiene lo que esperaba, pero sabe que hay que trabajar más duro.
  • Pago para que mi hijo aprenda a alcanzar sus objetivos.
  • Pago para que mi hijo entienda que toma horas y horas de trabajo duro y entrenamiento obtener un campeonato, y que el éxito no ocurre de la noche a la mañana.
  • Pago por la oportunidad que tendrá mi hijo de hacer amistades para toda la vida.
  • Pago para que mi hijo este sobre el campo de juego y no frente al televisor.
  • Pago por esos momentos en que mi hijo vuelve tan cansado que solo quiere llegar a descansar y no piensa ni tiene tiempo de andar de vago o en cosas malas.
  • Pago por todas las enseñanzas que este bello deporte le da: responsabilidad, humildad, entrega, amistad, convivencia, etc, etc.
  • Podría seguir, pero para ser breve:
    No pago por las prácticas. Pago por las oportunidades que le ofrece este deporte a mi hijo de desarrollar atributos y habilidades que le serán muy útiles a lo largo de su vida y darle la oportunidad de valorar la vida.

Por lo que he visto hasta hoy… creo que es mi mejor inversión!

 

Esperamos que les haya gustado!

Esperamos sus comentarios y gracias por compartirlo.

El éxito radica en la disciplina, no en la inteligencia

Les compartimos este breve fragmento de la conferencia del couch colombiano Yokoi Kenji Diaz, en su conferencia “Mitos y Verdades”, impartido en el Capitolio Nacional de Bogota, Colombia

 

Transcribo, algunas citas que me parecieron muy interesantes.

“La disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia.” — proverbio japonés

“La falta de disciplina le hará perder las mejores oportunidades de su vida.” — Yokoi Kenji

“Desconocer una verdad me hace esclavo de una mentira.” — proverbio japonés